jueves, 19 de diciembre de 2013

WORLD IN YOUR EYES



Se acerca una de mis pasiones... Están cerca ... Cada vez más ...

Cierro la luz, subo el volumen, me despojo de lo innecesario, me impregno de un ritmo frenético y justo en ese momento, ya dejo de ver el mundo sólo desde mis ojos…




Video no oficial...de alto voltaje...quedan avisados... ;-)

martes, 17 de diciembre de 2013

LUCES DE NOCHE


Porque la noche oscura me atrapó, aun no siendo negra,

Porque la sombra de la noche me ató firme con su anhelante cuerda,

Porque algo tejió la noche de alquitrán proponiéndome un  destello,

Y a quien me afirme que la noche sólo es azabache, yo ya lo niego.

Y es que la noche prendió fuego a los pensamientos voraces,

Y es que la noche copuló con los sueños más hambrientos,


 Y aunque la noche se mantenga ajena al milagro de los amaneceres,

Y aunque la noche cauta guarde sus secretos íntimos en sábanas de seda,

Y aunque la noche dome calma las luces que ya nos sedujeron,

Sí; la noche se confabula conforme a nuestra sutil ceguera.

Sí; la noche nos excusa, nos libera, nos exime, nos macera.

Sí; la noche terca, obstinada, plena…algún día…será nuestra.

domingo, 1 de diciembre de 2013

(¿RENUNCIAR?)




"Era muy temprano por la mañana, las calles estaban limpias y vacías, yo iba a la estación. Al verificar la hora de mi reloj con la del reloj de una torre, vi que era mucho más tarde de lo que yo creía. Tenía que darme mucha prisa; el sobresalto que produjo este descubrimiento me hizo perder la tranquilidad, no me orientaba todavía muy bien en aquella ciudad. Felizmente, había un policía en las cercanías; fui hacia él y le pregunté, sin aliento, cuál era el camino. Sonrió y dijo:

-¿Por mí quieres conocer el camino?

-Sí –dije-, ya que no puedo hallarlo por mí mismo.

-Renuncia, renuncia -dijo, y se volvió con gran ímpetu, como las gentes que quieren quedarse a solas con su risa."



Esta historia de Franz Kafka, con la que coincidí recientemente, me traslada en el tiempo a una escena no poco habitual que se daba entre los estudiantes de la asignatura de álgebra, en la que yo me encontraba presente, como un alumno más en el aula. En las ocasiones que tenía una tutoría concertada con el profesor de la asignatura, a finales de semana, y ante la sutil pregunta de cómo se solucionaba un problema en concreto, no sin antes presentárselo con el mejor de los adelantos y con estudiadas miradas de derrota, éste sentenciaba sin pestañear: “cuando un problema goza de solución, éste ya deja de ser un problema” y antes que pudieras replicarle un  “sí…ya, pero”, justo después del “si” y mucho antes del “ya, pero”, veías lucir su ancha espalda y su incipiente calva como se alejaba unos cuantos metros de ti, sin titubeos ni pasos atrás de renuncia al dictamen. Y ante el estupor que provocaba siempre esta escena de huida sin preaviso, aprendí a intuir que muy probablemente mientras se alejaba no podía sino sentir la satisfacción del deber cumplido.