Mostrando las entradas para la consulta kafka ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta kafka ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas

martes, 19 de febrero de 2008

TRAS LAS HUELLAS DE KAFKA POR PRAGA (PARTE III)


Hoy nos quedaremos en una de las etapas de juventud de Franz Kafka y es que a partir de septiembre de 1883, Kafka empezó a frecuentar el instituto estatal de lengua alemana en la Plaza de la Ciudad Vieja. En esta institución, ubicada en el edificio trasero del Palacio Kinsky (edificio de la derecha de la foto), debería aprobar el bachillerato. Kafka fue un alumno excelente, uno de los mejores durante los tres primeros cursos, según el informe anual de la escuela. En matemáticas, tenía problemas y por ello asistía a clases particulares.




El Palacio Kinsky (Praga 1, Staromestske namesti. 12), es uno de los palacios nobiliarios más bellos de Praga. Desde su balcón, el primer ministro comunista Klement Gotwald anunció el 21 de febrero de 1948 la dimisión de los ministros burgueses. Actualmente el palacio alberga la colección de pinturas de la Galería Nacional. Durante cierto tiempo se instaló en este palacio el negocio del padre de Kafka, Hermann, hecho conmemorado en el nombre de una librería que se establecerá en 195 en el antiguo espacio ocupado por dicho negocio. En las siguientes partes de este post nos centraremos más en su obra a través de mi paseo por el museo Kafka que tuve el privilegio de visitar.

martes, 29 de enero de 2008

TRAS LAS HUELLAS DE KAFKA POR PRAGA (PARTE I)


La primera vez que leí a Kafka, lo hice a escondidas. Era como leer un libro prohibido, como profanar los pensamientos de uno de los escritores más renombrados del siglo XX y del que desconocía su obra por completo. Tal vez por ello profundicé en la Metamofosis como un niño que descubre por primera vez el mar, nada sin saber si la orilla se le está quedando demasiado atrás y una vez dado por hecho que la distancia es casi infinita, no quiere volver hacia atrás. El riesgo mereció la pena. La disfruté tanto que no me importó descubrirme insecto una vez acabada mi lectura a la vez que Gregorio Samsa. Ya estaba pensando en una segunda obra. Y le llegó el turno a Carta al Padre. Sublime. Después llegaron El Proceso, Amerika, Cartas a Milena y la biografía de Max Brod a Franz. Todavía me queda mucho por descubrir en este universo kafkiano en el que me siento tan a gusto. De momento, sírvanse de unas fotos a título de homenaje, en las que pretendí seguir las huellas de Franz Kafka en mi viaje a Praga. Una forma de recorrer una de las ciudades con más encanto de Europa bajo otra perspectiva.


En Praga existirán más de veinte lugares relacionados directamente con Franz Kafka. El punto de partida es su casa natal, en el número 5 de la calle U Radnice, donde en los años sesenta fue desvelado un relieve con el rostro del escritor. Actualmente se puede admirar allí una pequeña exposición permanente sobre su vida y obra. Kafka nació el 3 de julio de 1883 en este viejo edificio situado en el límite del ghetto judío de Praga, a dos pasos de la iglesia rusa ortodoxa de San Nicolás. Se le dio el nombre de Franz en honor al emperador Francisco José I.

martes, 17 de junio de 2008

TRAS LAS HUELLAS DE KAFKA POR PRAGA (PARTE IV)

La casita en la Callejuela de los Alquimistas (Calle del Oro)

Presidiendo el horizonte de la ciudad de Praga, a lo alto, se alza la vista de la fortaleza de Praga. En lo alto de la colina con sus mil ventanas y agujas, impera la catedral de San Vito (patrono de los epilépticos) en su centro. Kafka y su hermana Ottla arrendaron una casita en el N.º 22 de la calle de los alquimistas, en pleno corazón del castillo. La visita de la casita azul, casi de juguete, con un sótano y una buhardilla fue entrañable. La casita posee una bellísima bodega con una ventana que da al Foso de los Ciervos. A la bodega y también a la buhardilla se entra por medio de una empinada escalera. En este lugar salieron a la luz, a finales de 1916, importantes textos, entre los que se encuentran aquellos relatos publicados en 1920 en la colección Un medico rural.

Zlata ulicka, nº 22, Praha 1.

Allí tuve una pequeña conversación (en inglés macarrónico), aunque muy amena con la mujer que atiende una pequeña libreria de los escritos más relevantes de Kafka. A mediados de 1916, después de pasar unas vacaciones junto a su antigua novia Felice en Marienbad, Kafka cruzaba el puente de Carlos y subía desde la ciudad hasta el castillo, al atardecer, para encerrarse en este estudio a escribir. Y al anochecer, casi al amanecer muchas veces, rendido, se oían las pisadas del escritor sobre los empedrados brillantes de rocío volviendo a casa, en la Escalinata antigua del Castillo con unos escalones que parecen sacados de un cuento propio de la literatura de Edgar Allan Poe.

La escalinata de descenso hacia la Ciudad Vieja de Praga


Partes (I, II y III)

jueves, 7 de febrero de 2008

TRAS LAS HUELLAS DE KAFKA POR PRAGA (PARTE II)



Una de las paradas obligadas era el Caffé Louvre de Praga (Narodni Trida 20New Town, Prague 1), frecuentado por Kafka y sus amigos, el que era el círculo filosófico de (Franz) Brentano. Fundado en 1902, también fue común para Karel Capek y Albert Einstein.






El edificio tiene dos plantas, la de abajo está decorada de forma actual y muy chic, mientras que la segunda conserva el espíritu del café original, con un aire más decadente pero perfectamente restaurado y ambientado. Resultaba muy fácil imaginarte a los clientes de hace décadas, allí sentados durante horas, o jugando al billar en una de las salas contiguas. Tuve la oportunidad de cenar en este restaurante, del que no pude sacar una foto del interior (maldito sea mi despiste).



El café Louvre, fue cerrado por los comunistas por ser el preferido de la burguesía y por su decoración neoclásica, también ha vuelto a abrir sus puertas. En este café de la vieja Ferdinandstrasse, Kafka y su amigo Max Brod pasaron largas horas. La carta estaba bien y el precio mejo (unos 5-6 euros por persona, si mal no recuerdo). Recomendados los postres: una tarta tipo Sacher con el que acabé viendo a los dioses del Olimpo in person. Visita pues obligada para quien caiga en la capital de la República checa.

viernes, 15 de junio de 2007

FRASE DILAPIDANTE

"No desesperes, ni siquiera por el hecho de que no desesperas. Cuando todo parece terminado, surgen nuevas fuerzas. Esto significa que vives."


Nacido en Praga, autor de La Metamorfosis (1915), a Kafka siempre le ha perseguido la sombría imagen de un ser permanentemente angustiado y triste, a pesar de que era un ser alegre, bromista, cordial y profundamente comunicativo.

martes, 22 de mayo de 2007

MIEDO AL MIEDO

Valiente apuesta el libro de José Antonio Marina, que titula su última obra como Anatomía del Miedo. Cayó en mis manos hace poco y no se trata de un libro de autoayuda: nunca los he defendido ni me han gustado, sino que da un paso hacia delante. Se trata más bien de un ensayo muy bien documentado en el que se pasea de la mano de neurólogos y psicólogos, pero también de escritores por los que siento especial pasión Kafka (del que no podré olvidar jamás su Carta al padre), Rilke, Camus, Graham Greene, Georges Bernanos, entre otros.


Me quedo con un comentario hecho por él esta mañana en RAC1:

¿Cual es la diferencia entre un neurótico y un esquizofrénico?

Un esquizofrénico no duda que 2 + 2 son 5, en cambio un neurótico sabe que son 4, pero le molesta.

Sin palabras.

domingo, 1 de diciembre de 2013

(¿RENUNCIAR?)




"Era muy temprano por la mañana, las calles estaban limpias y vacías, yo iba a la estación. Al verificar la hora de mi reloj con la del reloj de una torre, vi que era mucho más tarde de lo que yo creía. Tenía que darme mucha prisa; el sobresalto que produjo este descubrimiento me hizo perder la tranquilidad, no me orientaba todavía muy bien en aquella ciudad. Felizmente, había un policía en las cercanías; fui hacia él y le pregunté, sin aliento, cuál era el camino. Sonrió y dijo:

-¿Por mí quieres conocer el camino?

-Sí –dije-, ya que no puedo hallarlo por mí mismo.

-Renuncia, renuncia -dijo, y se volvió con gran ímpetu, como las gentes que quieren quedarse a solas con su risa."



Esta historia de Franz Kafka, con la que coincidí recientemente, me traslada en el tiempo a una escena no poco habitual que se daba entre los estudiantes de la asignatura de álgebra, en la que yo me encontraba presente, como un alumno más en el aula. En las ocasiones que tenía una tutoría concertada con el profesor de la asignatura, a finales de semana, y ante la sutil pregunta de cómo se solucionaba un problema en concreto, no sin antes presentárselo con el mejor de los adelantos y con estudiadas miradas de derrota, éste sentenciaba sin pestañear: “cuando un problema goza de solución, éste ya deja de ser un problema” y antes que pudieras replicarle un  “sí…ya, pero”, justo después del “si” y mucho antes del “ya, pero”, veías lucir su ancha espalda y su incipiente calva como se alejaba unos cuantos metros de ti, sin titubeos ni pasos atrás de renuncia al dictamen. Y ante el estupor que provocaba siempre esta escena de huida sin preaviso, aprendí a intuir que muy probablemente mientras se alejaba no podía sino sentir la satisfacción del deber cumplido.

martes, 21 de septiembre de 2010

FRASE DILAPIDANTE

A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un instante.



Oscar Wilde. Uno de los dramaturgos más destacados del Londres victoriano, ingenioso, sorpresivo a la vez que incisivo. Su recuerdo ha quedado estigmatizado por las múltiples acusaciones hacia la victoriana sociedad británica, pulcra, decente así como falsa y condenadamente hipócrita. No perderse su novela "El retrato de Dorian Gray" (insisto, novela, no película) y una carta que escribió en la cárcel a su ex-amante "De profundis". Quién la haya desgustado ya, no podrá olvidarla. Nunca el odio, el abatimiento, el desgarro, el dolor y la incompresión hallaron mejor cobijo. Me recuerda gratamente, siendo dos estilos muy diferentes, a lo que sentí cuando leí "Carta al padre" de Kafka.

lunes, 18 de enero de 2010

QUIM MONZÓ AL DESNUDO EN EL ARTS SANTA MÒNICA DE BARCELONA


El otro día fui a una exposición cuanto menos curiosa. Se trata de una exposición, ubicada en el Arts Santa Mònica (Rambla 4, Barcelona) alrededor de la figura de Quim Monzó, uno de los escritores catalanes más reconocidos: autor de cuentros y novelas, columnista diario, autor de reportajes de actualidad relacionados con los grandes conflictos internacionales, colaborador de radio y televisión, además de ser unos de los escritores que más me ha influenciado a la hora de escribir mis relatos. El fue quien, dedicándome su precioso tiempo, me recomendó ciertas editoriales y quien dedicó unas líneas a mi todavia inacada obra.

Aquí empieza el fantástico viaje

Así pues la exposición Monzó se basa en un trabajo de investigación que permite sacar a la luz aspectos desconocidos de la trayectoria de Monzó: desde los orígenes familiares hasta el viaje a la guerra de Vietnam de 1973, su actividad como diseñador y humorista gráfico o incluso la influencia del síndrome de Tourette en sus creaciones.

Uf! Quim, cómo pasa el tiempo...

Juliá Guillamon ha sido quien ha llevado a cabo la exposición y es el autor de la edición del libro que se ha publicado conjuntamente por la Institució de les Lletres Catalanes, Arts Santa Mònica y Cercle de Lectors/Galaxia Guttemberg.

Tres retratos, tres Quims

La exposición original, brillante y repleta de ideas y soluciones plásticas bien curiosas, no sólo se centra en los aspectos biográficos del autor, sino que se recrea en el mundo imaginario: sus obsesiones, los temas recurrentes, sus influencias y todo aquello con lo que se ha ido acompañando a lo largo de su dilatada trayectoria como escritor traducido en todo el mundo. En muchos momentos, a largo de cada una de las salas de la exposición, tuve ciertos flashes que me trasladaban al museo de Kafka que tuve la ocasión de disfrutar en Praga. Habia ciertas similitudes: retratos de familia, dibujos del autor, escritos originales y retocados de parte de sus obras, etc.
.
La exposición propone pues un doble recorrido. El primero, cronológico, con tres etapas diferenciadas: la contracultura, los años 80 y el mundo después de 1992. El segundo recorrido presenta las fuentes de inspiración, las motivaciones profundas, los modelos literarios. El día 3 de febreo se realiza la jornada Quim Monzó que culmina, tras diversas presentaciones y sesiones, con un evento al que es posible que asista personalmente: presentación del libro-catálogo de la exposición, llevada a cabo de Miquel Calçada (Mikimoto) y con el propio Quim Monzó. Allí estaremos.

martes, 9 de octubre de 2012

TRAS LOS PASOS DE REMBRANDT



Cuando un artista nos llama la atención por su obra y también por varias facetas de su vida, no hay nada mejor que tener la oportunidad de pisar por donde él pisó. Me pasó con Kafka en Praga donde seguí cada unos de sus hogares, callejuelas por donde solía pasear, lugares donde trabajó y finalmente pude rendirle tributo allí donde reposan sus restos. También con Anna Frank de quién dedicaré un post en adelante. Nunca creo que vuelva a sentir lo que sentí aquel día que visité la casa donde estuvo recluida durante dos años.
i
Del mismo modo, pero con una pasión más atenuada en un principio, tuve la oportunidad de visitar la que había sido una de las casas de Rembrandt. No sólo para admirar su obra, de la que ya conocía parte antes de visitarla sino para poder disfrutar del espacio donde preparaba sus creaciones, pinturas y grabados. El Museo Casa de Rembrandt data de 1606 y vivió en ella entre 1639 y 1658. Rembrandt debía tener unos 32 años cuando se mudó a esta casa en la calle Breestraatde Ámsterdam y fue cuando se encontraba en el mejor momento de su carrera. Las habitaciones de la casa muestran pinturas de contemporáneos de Rembrandt, de sus alumnos y su profesor Pieter Lastman. Además la nueva ala del museo muestra un completo resumen virtual sobre la obra gráfica de Rembrandt

En 1630, a raíz de la muerte de su padre, acaudalado molinero, Rembrandt se trasladó a Amsterdam, donde se asoció con el marchante Hendrick van Uylenburgh, y con cuya hija, Saskia, se casó. Comenzó entonces para él una etapa de prosperidad económica y de vida mundana, que se truncó repentinamente en 1642, año de la muerte de su esposa. Los reveses económicos se sucedieron, hasta que en 1656 se vio obligado a subastar todas sus pertenencias (casa, colecciones de arte, etc.). El consuelo le llegó de la mano de Hendrickje Stoffels, que entró a su servicio para hacerse cargo de su hijo Tito y con quien mantuvo una relación sentimental, sin llegar a casarse con ella para no perder la herencia de Saskia.
i
Después que Rembrandt comprara su casa en 1639, tuvo un gran problema económico. Rembrandt era coleccionista además de artista y gastaba una fortuna en todo aquello que le fascinaba (fósiles, corales, animales disecados, dientes de tiburón). Ello provocó que no fuera capaz de pagar a sus acreedores durante varios años hasta que le declararan en bancarrota en 1658 y le forzaran a abandonar su casa. Todas sus valiosas posesiones fueron vendidas.
  
Se hizo un inventario del mobiliario en cada habitación, obras de arte y otros que fueron subastados entre 1656 y 1657. Este inventario ha servido de gran ayuda a la hora de renovar las diez habitaciones de la casa de Rembrandt. Después de la trasformación, que tuvo lugar en los años 1998 y 1999, el interior, una vez más, tiene exactamente el mismo aspecto que tenía en el siglo XVII. Además actualmente en la casa se realizan demostraciones diarias de la técnica de grabado de Rembrandt, y demostraciones frecuentes de cómo se mezclaban las pinturas en el siglo XVII.
    
Una oportunidad única de sentirse por un día fascinado por la inspiración de uno de los maestros universales del grabado. En Barcelona en el Museo Diocesano de Barcelona realizan una exposición de sus grabados hasta el próximo 13 de enero de 2013.

viernes, 25 de abril de 2008

LAURA: LA OBRA INACABADA DE VLADIMIR NABOKOV

Hoy he leido en el Periódico de Catalunya que la última obra inconclusa de Vladimir Nabokov (1899-1977), Laura, verá la luz tras permanecer más de 30 años encerrada en la caja de seguridad de un banco de Suiza. Su hijo, Dimitri Nabokov, lo ha asegurado al semanario alemán Der Spiegel.


El autor de Lolita, de la que hablamos el otro día, comenzó a escribir Laura en 1974 pero nunca la terminó. Antes de morir, en 1977, pidió a su familia que quemara el manuscrito. Pero ni su mujer, Vera, ni su hijo se atrevieron a quemar la que, según Dimitri, podría ser "la novela más brillante de mi padre, la destilación más concentrada de su creatividad".

Aun así, desde que en 1991 murió la madre de Dimitri y este pasó a administrar el legado del escritor, ha amenazado en varias ocasiones con cumplir la última voluntad del autor. "Mi padre no quería que ninguna obra inconclusa perturbara su memoria", aseguró una vez al diario británico The Times en una entrevista. En la misma se le preguntaba por qué no quemó el propio Nabokov la obra si tan seguro estaba de desear su destrucción: "Tenía prisa por seguir y no sabía cuántos días le quedaban de vida. De haberlo sabido quizá la habría quemado él mismo", contestó entonces Dimitri.
Sea como sea, parece que la nueva decisión es tajante y cuestionable, aunque algunas voces habían pedido la destrucción de la obra por tratarse de un fragmento inacabado, eran mayoría los amantes de la literatura que abogaban por su publicación y llevaban años suplicando al hijo del escritor que no la quemara.

Muchos esgrimían ejemplos de grandes obras que han sido publicadas a pesar de los últimos deseos de sus autores para defender la publicación de la misteriosa Laura. Es el caso de Kafka, que también pidió a su gran amigo Max Brod que quemara su obra; petición que por suerte, para quién suscribe, este decidió desobedecer. Solo queda por ver si es la gran obra inacabada de la que hablan los que la han leído y si ha merecido la pena la espera. La cuestión es la siguiente: ¿Se puede perturbar la decisión de uno de uno de los maestros de la literatura universal y en su contra, después de muerto, publicar una obra suya inacabada? Yo creo firmemente que no.

lunes, 31 de marzo de 2008

LAS NíNFULAS DE NABOKOV


En una entrevista a Vladimir Nabokov sobre Lolita, uno de los libros que más me impresionó en mi cada vez más alejada juventud alocada, éste afirmaba lo siguiente y no puedo estar más de acuerdo con sus declaraciones :

"... Y es muy interesante plantearse como hacen ustedes los periodistas, el problema de la tonta degradación que el personaje de la nínfula que yo inventé en 1955 ha sufrido entre el gran público. No sólo la perversidad de la pobre criatura fue grotescamente exagerada sino el aspecto físico, la edad, todo fue modificado por ilustraciones en publicaciones extranjeras. Muchachas de 20 años o más, pavas, gatas callejeras, modelos baratas, o simples delincuentes de largas piernas, son llamadas nínfulas o "Lolitas" en revistas italianas, francesas, alemanas, etc. Y las cubiertas de las traducciones turcas o árabes. El colmo de la estupidez. Representan a una joven de contornos opulentos, como se decía antes, con melena rubia, imaginada por idiotas que jamás leyeron el libro..."

Os recomiendo el libro de Ariel Dilon "Vladimir Nabokov y las lecciones de literatura" en el que se tratan los fundamentos del «arte de leer» de Nabokov internándose en las obras maestras de la tradición literaria occidental, desde Cervantes hasta Joyce, desde Dickens y Gogol hasta Chejov, Kafka y Proust. Una delicia.


Un extracto del que para mí es el mejor fragmento, a la par que polémico, de la novela de Nabokov y del que se han hecho dos versiones de la misma en el celuloide (muchísimo mejor la primera con James Mason y Shelley Winters de Stanley Kubrick, que tuve la suerte de revisar este sábado pasado en Td8):

"Entre los límites de los nueve y los catorce años, surgen doncellas que revelan a ciertos viajeros embrujados, dos o más veces mayores que ellas, su verdadera naturaleza, no humana, sino nínfica (o sea demoníaca); propongo llamar «nínfulas» a esas criaturas escogidas.

¿Son nínfulas todas las niñas? No, desde luego. De lo contrario, quienes supiéramos el secreto, nosotros, los viajeros solitarios, los ninfulómanos, habríamos enloquecido hace mucho tiempo. Tampoco es la belleza una piedra de toque; y la vulgaridad –o al menos lo que una comunidad determinada considera como tal– no daña forzosamente ciertas características misteriosas, la gracia letal, el evasivo, cambiante, trastornador, insidioso encanto mediante el cual la nínfula se distingue de esas contemporáneas suyas que dependen incomparablemente más del mundo espacial de fenómenos sincrónicos que de esa isla intangible de tiempo hechizado donde Lolita juega con sus semejantes. Dentro de los mismos límites temporales, el número de verdaderas nínfulas es harto inferior al de las jovenzuelas provisionalmente feas, o tan sólo agradables, o «simpáticas», o hasta «bonitas» y «atractivas», comunes, regordetas, informes, de piel fría, niñas esencialmente humanas, vientrecitos abultados y trenzas, que acaso lleguen a transformarse en mujeres de gran belleza. Si pedimos a un hombre normal que elija a la niña más bonita en una fotografía de un grupo de colegialas o girl-scouts, no siempre señalará a la nínfula. Hay que ser artista y loco, un ser infinitamente melancólico, con una burbuja de ardiente veneno en las entrañas y una llama de suprema voluptuosidad siempre encendida en su sutil espinazo (¡oh, cómo tiene uno que rebajarse y esconderse!), para reconocer de inmediato, por signos inefables –el diseño ligeramente felino de un pómulo, la delicadeza de un miembro aterciopelado y otros indicios que la desesperación, la vergüenza y las lágrimas de ternura me prohiben enumerar–, al pequeño demonio mortífero entre el común de las niñas; y allí está, no reconocida e ignorante de su fantástico poder.

Además, puesto que la idea de tiempo gravita con tan mágico influjo sobre todo ello, el estudioso no ha de sorprenderse al saber que ha de existir una brecha de varios años –nunca menos de diez, diría yo, treinta o cuarenta por lo general y tantos como cincuenta en algunos pocos casos conocidos– entre doncella y hombre para que este último pueda caer bajo el hechizo de la nínfula. Es una cuestión de ajuste focal, de cierta distancia que el ojo interior supera contrayéndose y de cierto contraste que la mente percibe con un jadeo de perverso deleite."

jueves, 6 de marzo de 2008

LA FOTO


Foto tomada en el Ayuntamiento de la Plaza Vieja de Praga donde luce el Reloj Astronómico. Una de las cosas inevitables que empañan la belleza de esta ciudad es la masificación del turismo incesante que aparece en cada uno de los rincones de la ciudad. Seguiremos hablando de Praga desde la óptica de uno de sus mayores exponentes y un maestro de la literatura del siglo XX, Franz Kafka.